Cómo tratar al caballo según su edad

Está claro que no es lo mismo manejar a un potro, cuya curiosidad y energías son imparables, que a un viejo ejemplar que haya dejado bastante atrás la edad viril. Las necesidades de ambos son muy diferentes y éstas nos dictarán en todo momento cuál es el trato que debemos otorgarles. Además cuando un caballo es montado demasiado pronto, existe el riesgo que acabe padeciendo daños óseos y musculares, lo que acortará su vida útil.

PRIMEROS PASOS

Los potrillos hasta un año de edad deben permanecer con la madre hasta que sea posible. Si el destete se realiza de una forma natural, mejor que mejor, de ese modo evitaremos traumas innecesarios. Junto a su progenitora, el pequeño caminará a todas horas y aprenderá muchas cosas. Nosotros podemos enseñarle a levantar sus pies. Además, debemos acostumbrarle al contacto humano, tocándole y rascándole a menudo, sobre todo en la zona del cuello y de la grupa. En el caso de que debamos destetar al potrillo de forma forzada, postergaremos el momento todo lo posible, pudiendo realizarlo a los seis meses de haber nacido. Para ello nos llevaremos a la madre a otro lugar dejando al potrillo en el establo en compañia de otros caballos “amigos” o de otros animales domésticos para que no se sienta demasiado solo.

Este es un buen momento para acostumbrarle al ronzal y a la cabezada simple, pues el potrillo deseará nuestra compañia mas que nunca. También se acostumbrará a seguir a un animal montado, aunque las primeras veces que salga al exterior después del destete estará bastante asustado y nervioso. Claro, que este proceso será mas fácil si ya le pusimos una cabezada durante su primera semana de vida, y si la asocia a las ocasiones en las que se reunía junto a su madre.

SEGUNDO AÑO DE VIDA

Hasta los 18 meses el potrillo conserva el instinto natural de seguir a otros animales más viejos o a las personas con las que convive. Dada su curiosidad natural en estos instantes, conviene dejarle que explore y aprenda por sí solo. También es muy útil que conviva con otros animales de su misma especie para que aprenda las reglas básicas de comportamiento social y jerárquico. Cuando el potro esté con nosotros acabará por reconocer nuestro liderazgo, acudiendo a nuestra vera cuando se sienta alarmado. En este momento hay que enseñarle a que respete nuestro espacio personal y cualquier agravio como un mordisco o un empujón deberá ser reprendido severamente y el instante con un apretón en la nariz, un cachete en el costado o un grito. Una reprimenda que no llega a tiempo, no sirve de nada.

Cuando un caballo tiene dos años es todavía un ser curioso, ávido de nuevas experiencias, por lo que es un magnífico momento para que aprenda a familiarizarse con el filete y la silla de montar. También podemos enseñarle a tirar de un arado y acostumbrarle a ciertos ejercicios de entrenamiento, bien con el ronzal o con otras prácticas. Entre los juegos que conviene realizar con ellos están el de colocar bolsas de plástico con cierto peso sobre su lomo, hacerle caminar entre obstáculos o echarle la comida dentro de un remolque para que en un futuro no sienta pánico cuando le obliguemos o introducirse en uno. Si lo montamos, sólo lo haremos durante unos minutos y siempre en movimiento para evitarle lesiones en la espalda. Las excursiones a pie, también son muy lucrativas en este período de su vida, pues cuanto más tiempo pase en el exterior, más experimentado y confiado será cuando sea el momento de montarlo al año siguiente.

ETAPA JUVENIL

De los tres a los cuatro años los caballos alcanzan su peso y estatura definitivos, por lo que a partir de los tres años se hace factible adiestrarlos completamente. Si el caballo jamás ha llevado una montura, es el momento de que lo haga, lo que será muchas más didáctico que un sinfín de horas de trabajo a pie o con la rienda larga. En esta etapa es cuantas más experiencias viva el animal, más seguro y confiado se mostrará en un futuro, resultando más productivo un trabajo en el campo abierto que en el picadero, pues los caballos jóvenes se aburren fácilmente. También podemos iniciarle en ejercicios de adiestramiento avanzado, siempre que éstos sean variados y utilicemos estímulos positivos para enseñarle. Ya sabemos que los animales de esta especie responden mejor ante una acción persuasiva o un premio, que ante la fuerza y el castigo.

Es importante que nuestra manera de actuar sea confiada y segura y que nuestro tono de voz sea pausado, pero firme. Además en momentos de pánico deberemos ser capaces de transmitir calma y demostrar nuestro liderazgo.

A los seis años el caballo ya es un animal más maduro, pausado y reflexivo, aunque en algún momento exhiba algún coletazo de carácter juvenil. Pensemos que en la naturaleza es a esta edad cuando los sementales jóvenes forman su propio harén. En este momento, si contamos con un animal inteligente que confia en nosotros, disfrutaresmos de verdad cabalgando sobre su lomo, sácandole a pasear y conviviendo con él.

EDAD VIRIL

Entre los siete y los 14 años aproximadamente, el caballo está en una edad en la que su carácter ya se ha formado completamente y su forma física esta en su punto colminante. Esta etapa recibe el nombre de edad “viril” del caballo.

Un ejemplar en esta etapa de la vida nos proporcionará momentos muy gratificantes. En el caso de que nos hagamos con un caballo adulto con malos hábitos profundamente arraigados, tendremos que dedicarnos con paciencia a reeducarle, hasta que se libre del miedo y la tensión que los generaron. Para ello es importante que premiemos el buen comportamiento y evitemos todo lo que el animal aborrezca, así como aquellas situaciones tensas que son las que provocan hábitos torvidos. Hacer posible que conviva con otros caballos, que esté al aire libre y que haga ejercicio, será el primer paso que posibilitará su “reinserción”. El resto dependerá del tiempo que estemos dispuestos a dedicarle.

EDAD AVANZADA

Un caballo de más de 18 años entra en una etapa en la que su fortaleza y sus condiciones físicas en la que su fortaleza y sus condiciones físicas empiezan a menguar, de modo que cuando ande en torno a los 20 años puede considerarse un animal viejo, aunque pueda llegar a cumplir 30 años o incluso más.

A un animal “mayor” se le debe permitir que campe a sus anchas en un prado para que de esta forma se mueva y sus músculos no se anquilosen. Si montamos en él, lo haremos de forma pausada y sin permitir que fatigue. De cualquier modo, los caballos de esta edad siguen disfrutando con el ejercicio suave, sobre todo si se le permite caminar al lado de otro ejemplar de su misma especie. En invierno habrá que resguardarle del frío y de la lluvia con una manta, encerrándole por la noche en el establo para que duerma allí.

Un caballo viejo es un maestro excepcional, por lo que podremos hacer que conviva con ejemplares mas jovenes para que les enseñe muchas cosas, siempre y cuando éstos no le intimiden en exceso.

En esta etapa el animal necesita mas cuidados que en otras. Su dentadura, por ejemplo, debe ser limada al menos una vez al año, pues en esa edad los dientes sufren menos desgaste del normal. También tendremos que vigilar los resfriados y la afecciones de la piel, que se dan con mayor frecuencia en caballos viejos que en jovenes.

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Acerca de luckydegrandpre

Amante de los caballos, defensora por los derechos de los animales y vegetariana.
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